¿Gestionas tu tiempo o te lo gestionan?

¿Consideras que te falta tiempo en tu jornada laboral para hacer todo el trabajo? ¿Aprovechas bien tu jornada? ¿Regresas a casa con frecuencia con la sensación de no hacer progresado lo suficiente en tus tareas?

En este ‘post’ vamos a analizar la importancia de gestionar bien nuestro tiempo (dentro y fuera de la jornada laboral), vamos a identificar los principales enemigos de la productividad y propondremos algunas soluciones.

Si no somos capaces de gestionar bien nuestro tiempo van a ser los otros, nuestro entorno, quienes nos van a hacer ir siguiendo sus dictados en base a prioridades que probablemente no serán las nuestras.

La importancia de gestionar bien el tiempo en una empresa de servicios

Cuando te dedicas a proporcionar servicios, por ejemplo haciendo aplicaciones móviles como en Slashmobility, el buen o mal uso del tiempo afecta directamente a la cuenta de resultados de la compañía. Nuestros clientes compran horas de nuestro trabajo para que durante las mismas apliquemos en sus Apps todo nuestro conocimiento. Si somos ineficientes vamos a emplear más horas de las necesarias en ese trabajo… y no vamos a poder facturarlas.

Por otra parte, después del jefe, el hecho de acabar quemado es uno de los motivos de abandono más habituales en las empresas. Una de las causas de esta situación es la sensación de falta de control sobre nuestro trabajo, de falta de progreso en nuestras tareas y proyectos,…

Los enemigos de nuestra productividad

Son básicamente 2: las distracciones/interrupciones y la multitarea.

Como ejemplos de interrupciones podríamos incluir el correo electrónico, el chat, el móvil o internet. ¿Tengo que estar continuamente mirando el correo y contestando inmediatamente? ¿O puedo gestionar mis correos 2, 3 ó 4 veces al día y ya está? ¿Se espera que estemos todo el tiempo pendientes de whatsapp? ¿Debemos tener el chat abierto durante toda la jornada laboral? ¿Controlamos nuestro estado en el chat y lo vamos actualizando en base a nuestra disponibilidad? ¿Tenemos el navegador abierto todo el tiempo? ¿Es necesario? ¿Nos limitamos a aquellas pestañas que nos ayudan a realizar la tarea concreta que tenemos entre manos en ese momento?

¿Cómo combatirlos?

 Aquí van algunas propuestas:

  • Escritorio minimalista

No guardamos documentos y/o accesos directos a aplicaciones que puedan distraernos de nuestro trabajo. En su lugar podemos usar programas como ‘Spotlight’ en Mac o ‘Launchy’  en Windows para arrancar aquellas aplicaciones con las que queremos trabajar simplemente escribiendo las primeras letras de su nombre.

  • Navegador minimalista

Sólo mantenemos abiertas aquellas pestañas que nos ayudan a ejecutar la tarea que tenemos entre manos en ese momento. El resto fuera.

  • Uso eficaz de las comunicaciones

El chat es una forma síncrona de comunicación; usémoslo de esa forma pero

  • Informemos a nuestros compañeros de cuando estamos disponibles para chatear y cuando no (porque, por ejemplo, estamos concentrados en realizar una tarea)
  • Si quiero chatear con un compañero, le puedo preguntar si está disponible (tal vez no lo está pero ha olvidado actualizar su estado en el chat) en lugar de abordarlo directamente.
  • Email

Revisemos el correo electrónico y el whatsapp varias veces al día. Cada uno debe decidir la frecuencia que le resulta más conveniente. Pero el resto del tiempo cerramos el cliente de correo y silenciamos whatsapp para evitar distracciones.

Una herramienta de mejora de la productividad: el método GTD

GTD (Getting Things Done) es un método, creado por David Allen para ayudarnos a sistematizar la gestión de las tareas a realizar en nuestro día a día.

No voy a explicar en esta entrada en qué consiste GTD. Podéis encontrar una primera descripción en la Wikipedia, pero os recomiendo que reviséis también los blogs de algunos expertos en el tema como David Torné, Berto Pena o Francisco Sáez.

Comentario final

Tener el control sobre nuestro entorno es complejo. Nuestros compañeros de trabajo, proveedores y clientes pueden seguir dinámicas muy diferentes a las nuestras y afectar negativamente a nuestra productividad.

Sin embargo, en este post hemos visto que hay algunas herramientas que nos pueden ayudar a mejorar la forma como interactuamos con nuestro entorno y mejorar nuestra productividad, al tiempo que estar más satisfechos de nosotros mismos.

No hay recetas mágicas, cada uno debe probar diferentes técnicas y herramientas y encontrar la combinación que le ayude mejor en su día a día.

¿Qué herramientas o métodos utilizáis vosotros? ¿Habéis probado GTD? ¿Cuáles son vuestras impresiones?

Este post se publicó en primer lugar en el blog de Slashmobility

¿Gestionas tu tiempo o te lo gestionan?

Una reunión ineficiente

Esta semana he participado en una multiconferencia con el objeto de resolver un problema.

La eficacia de la reunión está por ver. Tras la reunión se decidió la realización de una serie de acciones con objeto de resolver el problema. Si hemos acertado en diagnosticar la causa (raíz) del problema probablemente éste desaparecerá. En caso contrario, volveremos a tener la misma reunión dentro de 3 o 4 meses …

Sin embargo el título de esta entrada no era “una reunión ineficaz” sino una “reunión ineficiente”. ¿Causas? Probablemente estaba convocada demasiada gente (13 o 14 personas), en 4 ubicaciones diferentes y con una agenda poco definida.

La multiconferencia acabó durando 2 horas. Problemas:

  • Tiempo excesivo para mantener la atención de todo el mundo. No hubo ni un descanso.
  • Nadie ha calculado el coste de toda esa gente durante 2 horas, pero sería muy positivo calcularlo.

¿Qué nos falló? Hay varias fases en una reunión. En nuestro caso probablemente falló la ejecución de la reunión, aunque la preparación también sería mejorable.

Fotografía de noii's con licencia Creative Commons

Preparación

En una reunión con tantos participantes, creo que el convocante debería haber mantenido reuniones exploratorias previas para conocer las posiciones de cada grupo, de forma que en la multiconferencia final hubiesemos podido ir al grano sobre una propuesta ya consensuada.

Por otra parte, en lugar de partir de una duración preestablecida probablemente habría sido más efectivo un enfoque bottom-up, en el que se asigna un tiempo (más o menos agresivo) a cada punto y por agregación se obtiene la duración prevista de la reunión.

Ejecución

Como consecuencia de la mala preparación, los diferentes puntos del orden del día se iban sucediendo tal y como estaba previsto en  la agenda, pero sin límite de tiempo definido. Al cabo de una hora, los asistentes que estaban en mi misma ubicación llevaban ya un buen rato resoplando. Tras una hora de reunión, nos estábamos entreteniendo en temas menores y aún no habíamos llegado a tratar el problema central.

Finalmente llegamos a él, al cabo de 80 minutos. Todo el mundo estaba ya cansado y con más ganas de acabar la reunión que de resolver la cuestión. Hubo gente presente las 2 horas que duró la reunión y que, en realidad, sólo tenía que haber participado durante 5 minutos concretos en la parte final. Nuevamente, con una buena agenda y tiempos acotados para cada punto se les podría haber hecho participar sólo el tiempo preciso, cuando su aportación era necesaria.

Conclusión

Esta experiencia debe pasar a formar parte de nuestras lecciones aprendidas.

Ante una reunión, debemos primero plantearnos si es o no necesaria, si es el mejor medio para conseguir muestro propósito. En caso afirmativo, hay que prepararla bien, no sólo enviando la convocatoria sino discutiendo previamente los puntos a tratar, el orden y el tiempo a dedicarles. También hay que hacer participar sólo a aquella gente que es necesaria y durante el tiempo preciso.

Durante la ejecución se debe seguir el guión de forma estricta y, al acabar, no debemos olvidar el seguimiento. Si no se sale de la reunión con acciones concretas, con responsables concretos de ejecutarlas y con fechas límite para ello la reunión no habrá servido de nada.

Además, luego se debe verificar el cumplimiento del plan de acciones y, finalmente, comprobar si el plan ha sido efectivo y ha servido para solucionar el problema.

Y tú, ¿te enfrentas con frecuencia a reuniones inefectivas y/o ineficientes? Puedes explicar tus experiencias en un comentario. Compartiendo aprendemos todos.

Una reunión ineficiente